El divorcio
- Dígame. ¿Cuál es el motivo por el quiere divorciarse de su esposo?
- Mi marido me trata como si fuera un perro.
- ¿La maltrata, le pega?
- No, Quiere que le sea fiel….
El robo
Un ladrón le grita a otro, en medio de un asalto:
- ¡Viene la policía!
- ¿Y ahora qué hacemos?
- ¡Saltemos por la ventana!
- ¡Pero si estamos en el piso 13!
- ¡Este no es momento para supersticiones!
La mujer desnuda
Una joven rebelde muy liberada, entra en un bar completamente desnuda. Se para frente al cantinero y le dice:
- Deme una cerveza bien helada.
El cantinero se queda mirándola sin moverse.
- ¿Qué pasa? -dice ella- ¿Nunca ha visto a una mujer desnuda?
- ¡Muchas veces!
¿Y entonces qué mira?
¡Quiero ver de dónde va a sacar el dinero para pagar la cerveza!
El primer día de trabajo de un taxista
Un pasajero le toca el hombro al taxista para hacerle una pregunta.
El taxista grita, pierde el control del coche, casi choca con un camión, se sube a la acera y se mete en un escaparate haciendo pedazos los vidrios.
Por un momento no se oye nada en el taxi, hasta que el taxista dice:
-¡Mire amigo, jamás haga eso otra vez! ¡Casi me mata del susto!
El pasajero le pide disculpas y le dice:
- No pensé que se fuera a asustar tanto si le tocaba el hombro.
El taxista le dice:
- Lo que pasa es que es mi primer día de trabajo como taxista
- ¿Y qué hacía antes?
- Conduje un coche fúnebre durante 25 años’
El médico
Carmen, ¿estás enferma?… Te lo pregunto porque he visto salir a un médico de tu casa esta mañana…
- Mira, ayer por la mañana yo vi salir a un militar de la tuya y no por eso estás en guerra, ¿verdad?
Los euskonautas
En la M.I.R. dos astronautas de Bilbao:
-Aquí Koldo, ¡¡contesta Patxi!!
-Aquí Patxi, ¿que pasa Txiqui?
-Mira a la tierra, ¿ves Europa?
-!Aibalaostia tu, pues si, igual que en la foto del meteosat tu!
-Y fijate tu, ¿ves ahí el golfo de Vizcaya?
-Ostia, pues sí tu, ya lo veo.
-Pues verás también Vizcaya, ¿no?
-Pues sí tu, ya la veo.
-¿Y ves el pueblo entre las montañas?
-Aibalaostia, si, si que lo veo.
-¿Y ves allí el frontón?
-Sí, veo el frontón y la pared.
-¿Y a qué ostias esperas para sacar?
El presidente del Banco y la vieja
Una viejecita fue un día al Banco llevando un bolso lleno hasta el tope de dinero. Insistía ante la ventanilla, solicitando que quería hablar única y exclusivamente con el Presidente del Banco para abrir una cuenta de ahorros, para lo cual decía: “Comprenda Ud., es mucho dinero”.
Después de mucho discutir, la llevaron ante el Presidente del Banco, respetando el concepto de que el cliente tiene siempre la razón. El Presidente del Banco inquirió: -¿Cuál es la cantidad que Ud. desea ingresar?
Ella dijo: 165.000 euros -y automáticamente vació su bolso encima de la mesa.
El Presidente, naturalmente, sintió una gran curiosidad por saber de dónde habría sacado la viejita tanto dinero y le preguntó:
-Señora, me sorprende que lleve tanto dinero encima, realmente es mucha cantidad… -y acto seguido le preguntó: -¿Cómo lo ha conseguido?
La viejecita contestó: -”Es simple, hago apuestas”.
-Apuestas? -preguntó el Presidente- ¿qué tipo de apuestas?
La viejecita contestó: -”Bueno, todo tipo de apuestas; por ejemplo le apuesto a Ud., 25.000 euros a que sus pelotas son cuadradas!”
El Presidente soltó una carcajada y dijo: -”Esa es una apuesta estúpida… Ud., nunca podrá ganar una apuesta de ese tipo”.
La viejecita lo desafió.
-Bueno ya le dije que hago apuestas; ¿está Ud., dispuesto a aceptar mi apuesta?
-Por supuesto -respondió el Presidente: -Apuesto 25.000 a que mis pelotas no son cuadradas…
La viejecita dijo: -”De acuerdo, pero como hay mucho dinero en juego…, ¿puedo venir mañana a las 10:00 AM con mi abogado para que nos sirva de testigo?
-Por supuesto -respondió el Presidente, teniendo en cuenta que se apostaba dinero.
Aquella noche, el Presidente estaba muy nervioso por la apuesta. Pasó largo tiempo mirándose sus pelotas en el espejo; volviéndose de un lado para otro, una y otra vez. Se hizo un riguroso examen y quedó absolutamente convencido de que sus pelotas no eran cuadradas y que ganaría la apuesta.
A la mañana siguiente a las 10:00 en punto, la viejecita apareció con su Abogado en la Oficina del Presidente. Hizo las pertinentes presentaciones y repitió la apuesta de 25.000 a que las pelotas del Presidente son cuadradas.
El Presidente aceptó nuevamente la apuesta y la viejecita le pidió que se bajara los pantalones para mostrar sus pelotas.
El Presidente se bajó sus pantalones y la viejita se acercó y miró sus pelotas detenidamente y le preguntó tímidamente si las podía tocar; expresando: -Tenga Ud., en cuenta que es mucho dinero y debo cerciorarme.
-Bien, de acuerdo -dijo el Presidente convencido que 25.000 es mucho dinero: -y comprendo que quiera estar absolutamente segura.
La viejita se acercó al Presidente y agarrándole empezó a palpar sus bolas; paralelo a lo cual el Presidente se dio cuenta de que el Abogado estaba golpeándose la cabeza contra la pared.
El Presidente preguntó a la viejita: -¿Y ahora que le pasa a su Abogado?
Ella contestó: -”Nada, sólo que he apostado con él 100.000,00 a que hoy a las 10:00 de la mañana tendría las pelotas del Presidente del Banco en mis manos”.
Alberto y Alicia
Alberto y Alicia son ambos pacientes en un hospital mental. Un día mientras caminaban cerca de la piscina del hospital, Alberto inesperadamente saltó a la piscina y cayó hasta el fondo, donde permaneció sin moverse.
Alicia rápidamente entró para salvarlo, nadó hasta el fondo y lo sacó.
Cuando el director del hospital se enteró del acto heroico de Alicia, ordenó que se le diera de alta del hospital, pues consideraba que ella ahora estaba mentalmente estable.
El director le dijo a Alicia:
-’Tengo dos noticias para ti… una buena y una mala.
- La buena es que ya te dimos de alta, al meterte a la piscina y haber salvado la vida de otro paciente has demostrado que eres capaz de responder razonablemente ante una crisis, por esto llegué a la conclusión de que ya estás mentalmente sana y puedes abandonar el hospital.’
- ‘La mala noticia es que, Alberto, el paciente a quien le salvaste la vida, se colgó en el baño con el cinturón de su bata… momentos después de que le salvaste la vida. … Alicia, lo siento mucho, Roberto está muerto.
Alicia muy sorprendida le contesta al director:
-’No se colgó él…. lo colgué yo para que se secara’.
Los amigos
Eres más falso que un amigo del facebook…
Dos bilbainos en otoño
Se encuentran dos bilbaínos por la calle y uno le dice al otro:
-¿De dónde vienes?
-Pues nada, que he ido a comprar 300 vacas, 300 bueyes, 400 ovejas y 30 toneladas de madera.
Y el otro le dice:
-¡Hostias! Si que montas pronto el belén este año.



