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Los efectos del alcohol

En una fiesta se acerca un camarero a ofrecerle más whisky a una muchacha:
- Señorita, ¿quiere otra copa?
- No, gracias, me hace daño para las piernas.
- ¿Se le adormecen?
- No, se me abren.

Marido suicida

¡María, tu marido se va a tirar por la ventana!
¡Dile al tarado ese que le puse cuernos, no alas!

El novio de la niña

Hija mía, dicen las vecinas que te estás acostando con tu novio.
Ay, mamá, la gente es más chismosa….
Una se acuesta con cualquiera y ya dicen que es el novio.

El Golf

Dos mujeres estaban jugando al golf. De pronto ven con horror cómo la pelota que había golpeado una de ellas, se dirige a toda velocidad hacia unos hombres que están jugando en el siguiente hoyo. La pelota golpea a uno de los hombres, quien de inmediato junta ambas manos en su entrepierna y cae al suelo rodando y gimiendo lastimosamente. Las mujeres corren hasta donde estaba el hombre.

Una de ellas, sintiéndose culpable, dice:

- Por favor, déjeme ayudarlo. Soy quiropráctica y se cómo quitarle el dolor si usted me lo permite. – ¡Oh, no!. Estaré bien… el dolor se me pasara en unos minutos – contesta el hombre, mientras
permanece en posición fetal, tirado en el césped y con las manos en su entrepierna.

Ella insiste tanto que, finalmente, el hombre le permite ayudarlo.
Entonces la mujer gentilmente le separa las manos y lo tumba boca arriba, le desabrocha la bragueta, pone sus manos dentro y comienza a masajear suavemente toda la zona genital.
- ¿Qué tal se siente? – pregunta al rato la dama.
– ‘Perfectamente!’ contesta el hombre, ‘pero la mano me sigue doliendo una barbaridad…

La lucha de clases

Un señor que va en coche y se percata de que está perdido, maniobra y pregunta a alguien en la calle:
- ¡Disculpe!, ¿podría usted ayudarme? He quedado a las 2:00 con un amigo, llevo media hora de retraso y no sé dónde me encuentro!
- Claro que sí -le contesta- se encuentra usted en un coche, a unos 7 Km. del centro ciudad, entre 40 y 42 grados de latitud norte y 58 y 60 de longitud oeste.
- Es usted ingeniero, ¿verdad? -dice el del coche
- Sí señor, lo soy. ¿Cómo lo ha adivinado?
- Muy sencillo, porque todo lo que me ha dicho es “técnicamente correcto”, pero “prácticamente inútil”: continúo perdido, llegaré tarde y no sé qué hacer con su información.
- Es usted jefe, ¿verdad? -pregunta el de la calle.
- En efecto -responde orgulloso el del coche- ¿cómo lo ha sabido?
- Porque no sabe dónde está ni hacia dónde se dirige, ha hecho una promesa que no puede cumplir y espera que otro le resuelva el problema. De hecho, está usted exactamente en la misma situación que estaba antes de encontrarnos, pero ahora, por alguna extraña razón parece que la culpa es mía.

Bebé de Bilbao

Están tres bebes en la maternidad y empiezan a hablar:

-Yo debo de ser un niño, porque tengo los patucos azules.

-Pues yo debo ser una niña, porque tengo los patucos rosas.

Y dice el tercero:

-¡Aibalaostia, yo debo ser de Bilbao porque tengo unos huevos tan grandes que no me veo los patucos!.

Jaimito y su profesora

La maestra le pregunta a Jaimito:
-Si yo digo fui rica, es tiempo pasado, pero si digo soy hermosa, ¿qué es?
-Exceso de imaginación.

El examen de Jaimito

La profesora interviene en una discusión entre dos alumnos:

Jaimito, ¿Por qué discuten? – Es que soy demasiado inteligente para estar en este curs.
Mi hermana está dos cursos por encima y yo soy más inteligente que ella. ¡Yo quiero estar en su mismo curso!
La profesora ve que no puede resolver el problema y lo manda al director. La profesora le cuenta lo sucedido al director y éste decide evaluar a Jaimito para demostrarle que debe seguir en su curso.
Entonces el profesor le pregunta:
A ver Jaimito, ¿Cuántas son tres por tres? -Nueve-.
¿Y seis veces seis? -Treinta y seis-.
Jaimito va respondiendo correctamente todas las pregutas. El director le pide su opinión a la profesora, ya que el chico parece realmente inteligente. Pero la profesora le pide hacer ella también una evaluación para Jaimito. Así empieza con las preguntas:
¿Qué tiene la vaca cuatro y yo solo dos?
Las piernas.
¿Qué tienes en tus pantalones, que no hay en los míos?
Los bolsillos.
¿Dónde las mujeres tienen el pelo más rizado?
En África.
¿Qué es blando, y en las manos de una mujer se pone duro?
El esmalte de uñas.
¿Qué tienen las mujeres en medio de las piernas?
Las rodillas.
¿Y qué tiene una mujer casada más ancha que una soltera?
La cama.
¿Qué palabra comienza con la letra C, termina con la letra O, es arrugado y todos lo tenemos atras?
El codo.
¿Y qué empieza con C tiene un hueco y yo se lo di a varias personas para que disfrutaran?
Un CD.
El director le pedió a la profesora que parara – hay que subirlo cuatro cursos en vez de dos, yo no acerté ninguna de esas respuestas.

Jaimito y el castigo

Jaimito le pregunta a la profesora:
- Señorita, ¿usted me castigaría por algo que yo no hice?
- Claro que no, Jaimito.
- Señorita, no hice los deberes.

Jaimito en la Mili

La madre de Jaimito, que sabía que su hijo era muy tonto, le dice:
Ten mucho cuidado en la Mili, cuando te pregunten la edad, dices veinte. Cuando te pregunten el nombre, di Jaime. Y en lo demás responde ¡señor, sí señor!
Cuando llega el primer día, el sargento le pregunta:
¿Nombre?
Veinte.
¿Edad?
Jaime.
¿Usted cree que yo soy tonto?
¡Señor, sí señor!.

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