Los árboles
Por qué los árboles no están casados
Porque les dejaron plantados.
Despistado
Mamá, mamá, en el colegio me llaman despistado.
Anda niño, vete a tu casa.
Se abre el telón…
Se abre el telón y aparece Francisca metiendo los dedos en el enchufe. Se cierra el telón ¿cómo se llama la película?
El Amperio contra Paca.
El matrimonio y el restaurante
Casarse es como ir a un restaurante con amigas, pides lo que deseas y cuando ves lo que la otra tiene, te gustaría haber pedido eso.
En el cóctel
En un cóctel una mujer le dice a otra:
“¿No estás usando tu anillo de matrimonio en el dedo incorrecto?”
La otra, responde: “Si, se debe a que estoy casada con el hombre equivocado.”
El presidente en el colegio
Va el presidente a un colegio en una visita y mientras está con unos alumnos en su clase les pregunta que si les puede decir un ejemplo de “tragedia”. Los niños se quedan pensativos y una niña levanta la mano y le dice:
Si un niño está jugando en la calle y le atropella un coche, eso es una tragedia.
El presidente le dice – No, eso es un accidente.
Los niños se quedan un poco sorprendidos pero por fin uno decide seguirle el juego – Si mañana el autobús de la ruta escolar se cae por un precipicio y mueren todos los niños ¿es eso una tragedia.
El presidente le dice – No, eso es una gran pérdida.
Todos permanecen temerosos, y por fin, al fondo, un niño levanta la mano y le dice al presidente – Si su avión presidencial es derribado y muere usted y su gabinete… ¿sería eso una tragedia?
El presidente feliz dice – ¡Exacto! Por fin uno ha podido dar un ejemplo de tragedia. ¿Puedes decirle al resto de chicos por qué?
El niño responde: Porque en este caso, no es un accidente y está claro que tampoco es una gran pérdida.
Los tigres
Dos tigres van paseando por la selva, uno detrás de otro, y de repente el primero nota como el de detrás le pega un lametazo en el culo. El tigre se queda contrariado, cómo sólo un tigre puede quedarse, pero piensa – habrá tropezado.
El paseo tedioso continua por las profundidades de la selva y el primer tigre vuelve a notar como el de detrás le pega otro lametazo en el trasero. Se da la vuelta y le dice al otro tigre:
¿Qué ha sido eso? – Nada – ¿Cómo que nada?, que no vuelva a ocurrir – Vale, vale.
Los tigres continuan su marcha y vuelve a ocurrir. El tigre de delante saca sus garras y se dispone a reventar la cabeza de su compañero si no hay una buena explicación y le dice:
¡Basta ya! ¿no? – Lo siento, es que me he comido antes a un abogado y no sé cómo quitarme el sabor.
En el psicólogo
Marido y mujer acuden al psicólogo tras 20 años de matrimonio.
Cuando se les pregunta cuál es el problema, la mujer saca una lista larga y detallada de todos los problemas que han tenido durante los 20 años de matrimonio: …poca atención, falta de intimidad, vacío, soledad, no sentirse amada, no sentirse deseada…
La lista es interminable. Finalmente, el terapeuta se levanta, se acerca a la mujer, le pide que se pare y la abraza y besa apasionadamente mientras que el marido los observa con una ceja más alta que la otra. La mujer se queda muda y se sienta en la silla medio aturdida.
El terapeuta se dirige al marido y le dice ‘Esto es lo que su esposa necesita al menos 3 veces por semana. ¿Puede hacerlo?’
El marido lo medita un instante y responde:
-Bueno, la puedo traer los lunes y los miércoles, pero los viernes tengo fútbol
Con dos cojones
Malentendido
Un hombre que siempre molestaba a su mujer, pasó un día por la casa de unos amigos para que lo acompañaran al aeropuerto a dejar a su esposa que viajaba a París.
A la salida de inmigración, frente a todo el mundo, él le desea buen viaje y en tono burlón le grita:
- ¡¡Amor, no te olvides de traerme una hermosa francesita Ja ja ja!!
Ella bajó la cabeza y se embarcó muy molesta. La mujer pasó quince días en Francia. El marido otra vez pidió a sus amigos que lo acompañasen al aeropuerto a recibirla. Al verla llegar, lo primero que le grita a toda voz es:
- Y amor ¿¿me trajiste mi francesita??
- Hice todo lo posible, – contesta ella – ahora sólo tenemos que rezar para que nazca niña.
Adulterio
El marido, en su lecho de muerte, llama a su mujer. Con voz ronca y ya débil, le dice:
- Muy bien, llegó mi hora, pero antes quiero hacerte una confesión.
- No, no, tranquilo, tú no debes hacer ningún esfuerzo.
- Pero, mujer, es preciso – insiste el marido – Es preciso morir en paz.
Te quiero confesar algo.
- Está bien, está bien. ¡Habla!
- He tenido relaciones con tu hermana, tu mamá y tu mejor amiga.
- Lo sé, lo sé ¡¡¡Por eso te envenené, hijo de puta!!!



